La lucha no tiene tiempo

La lucha no tiene tiempo

La Ciénaga de San Juan, uno de los cuerpos de agua que persisten dentro del vaso del Lago de Texcoco. Detrás, las orillas mexiquenses de la metrópoli capitalina. Foto: Brenda Anayatzin Ortiz

La lucha no tiene tiempo

 

Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco

 

 

Producción: Al-Dabi Olvera Castillo

Fotografía: Brenda Anayatzin Ortiz

Paisajes sonoros: Sandra Suaste Ávila

Abril 25, 2021

 

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Lectura de 24 minutos 

 

CAMPO

ESTADO DE MÉXICO

Libro I. De una topología lacustre y la defensa de la tierra

 

Campaña por el agua y guerrilla mediática, daga que mató a una megaobra y manifestación-carnaval, magia y meme: #YoPrefieroElLago mostró la importancia de la narrativa desde las organizaciones sociales y logró hackear el relato hegemónico sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), proyecto emblema del gobierno de Enrique Peña Nieto. Fue tan efectiva que desarmó un modelo de comunicación oficial incuestionable y colocó al centro de esta historia la voz de los pueblos afectados y la imagen del lugar que defienden desde hace siglos: el Lago de Texcoco.

 

#YoPrefieroElLago duró del 24 de septiembre al 28 de octubre de 2018, el tiempo transcurrido entre la conferencia de prensa en la que los pueblos anuncian su campaña y la polémica encuesta lanzada por el entonces presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para que la ciudadanía decidiera sobre el NAIM. Pero integrantes de los pueblos insisten en que, para contar esta historia, debemos remitirnos a 2001, cuando se levantaron contra la intentona de despojo de sus tierras. También es fundamental colocar en esta constelación a 2006 por la brutal represión del Estado. Además, quizás, debemos tomar en cuenta que quienes habitan esta región obtuvieron la restitución del campo y el lago en los inicios del siglo XX, durante la revolución mexicana.

 

Parado desde el cerro del Tepetzingo, lugar de ceremonias, escenario de entrevistas desde donde se miraba Tlatelolco y Tenochtitlan y hoy vemos el Centro Histórico y Santa Fe cubiertos con natas de esmog, Ignacio del Valle, una de las voces guía de este relato, dice:
La lucha no tiene tiempo.

 

Así que quizás haya que comenzar por el lugar.

 

La cuenca, un área de 16,424 kilómetros cuadrados en cuatro estados al centro de México.

 

También, una serie de lagos: Xochimilco y Chalco, que son dulces, Xaltocan, Zumpango y Texcoco, que son salados.

 

Alrededor de estos lagos, los pueblos dedicados a la cosecha lacustre construyeron canales y diques. Hacían su vida, no sin problemas, a partir de los lagos.

 

Estigmas, huellas y rastros de este lugar surgen cuando la metrópoli de México se inunda, o cuando vive racionamientos.

 

Esta topología temporal explica en buena parte la respuesta proliferante de la capital interpelada con #YoPrefieroElLago, cuyo documento inaugural dice: en el principio de esta historia, todos los pueblos eran pueblos a la orilla del agua.

 

El proceso de desecación sistemático del lugar data de la fundación misma de la capital de la Nueva España. Se podría decir que la más vieja y duradera empresa colonial extractiva del continente es el desagüe del Lago de Texcoco. Inició con la construcción del Tajo de Nochistongo en el siglo XVII, donde trabajaron miles de indígenas que caían enfermos o extenuados. Continuó con el Canal del Desagüe porfirista, cuyos promotores pensaban que la civilización llegaría a México al gobernar sus aguas. En el siglo XX, el priismo construyó el Drenaje Profundo y el Túnel Emisor Oriente. Vaciaron el paisaje milenario. El aeropuerto de Peña Nieto sería la corona de tezontle y hierro sobre el último reducto lagunero.

La lucha no tiene tiempo

Arriba, la abandonada infraestructura usada para transportar tezontle hacia el vaso del Lago de Texcoco. Abajo, la Ciénaga de San Juan. Foto: Brenda Anayatzin Ortiz

Atenco significa “a la orilla del agua”. Este municipio tiene una vieja tradición de lucha. En 1923, Odilón del Valle encabezó el reclamo de parcelas que estaban en manos de la Hacienda Grande. Cuando el 22 de octubre de 2001 el supuesto presidente del cambio, Vicente Fox, lanzó 19 decretos expropiatorios que despojaron de cinco mil 400 hectáreas a los pueblos, a los que quiso pagar a siete pesos el metro cuadrado por tierras de temporal, se topó con filas y filas de machetes y su historia de lucha.

 

Ignacio del Valle recuerda que en febrero de 2001 vio los primeros comerciales que promovían la obra. Hablaban de un proyecto en el vaso de Texcoco. En la televisión miraba aviones despegar de una verde planicie. La imagen borraba al lago y la tierra. Los promotores del proyecto ofrecían trescientos mil empleos. Un cambio de vida. El gobierno argumentaba que la región agraria y lacustre era zona federal de tierra infértil.

 

Los pueblos echaron mano de diversas formas de lucha. Amparos, bloqueos, acampadas en las tierras cercanas al lago. En sus fogatas se reconocieron como practicantes de una vieja forma de vida. Mostraron a la metrópoli sus machetes. También trinches, caballos, tractores y hasta su producción de maíz. En Acolman fueron emboscados por la policía y reprimidos brutalmente. Como consecuencia murió el campesino José Espinosa Juárez. Las movilizaciones arreciaron. Con el mensaje de “la tierra no se vende” lograron que el gobierno reculara. El 2 de agosto de 2002 Fox dejó sin efecto el decreto.

 

En tan solo nueve meses, el movimiento transformó a un pueblo en su conjunto y cimbró al país. México los vio ganar. Gente de lo más humilde les preguntaba: ¿cómo le hicieron? Eso le dio al recién conformado Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) una responsabilidad. No ofrecieron un manual, pero sí contaron su experiencia. Así lo recuerda América del Valle, otra de nuestras voces guía de este relato.

 

Tal efecto tuvo esta lucha que por defensa de la tierra literal podemos pensar en la tierra toda. Por ejemplo, Atenco influyó a las Zonas Autónomas a Defender de Francia. Hoy el Frente teje sus alianzas con solidaridad y amplitud.

 

Años después, el 25 de abril de 2006, el Subcomandante Marcos, vocero y delegado del zapatismo chiapaneco, visitó Atenco y dijo: resulta que en cualquier lugar donde se está luchando, quién sabe cómo le hacen, pero aparecen los machetes de ustedes dando apoyo, alegría, combatividad a la gente que está sufriendo.

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Campesinos de Atenco en marcha por el lago, 25 de octubre de 2018. Foto: Brenda Anayatzin Ortiz

Lluvias y tiempos áridos. Tanto en el campo como en el terreno político y social, esta es una metáfora común entre integrantes del Frente. Bernardino Cruz, atenquense que vivió el exilio, piensa que no siempre les ha ido bien. Fueron objeto de venganzas brutales del Estado.
El Frente participó en la Otra Campaña durante la disputa presidencial entre López Obrador y Felipe Calderón. Tenía la intención de plantear una opción anticapitalista durante la elección. Quizás por el multitudinario mitin con el que recibió a Marcos en abril, quizás por su solidaridad, quizás en venganza por el 2001, Atenco fue el lugar elegido para detonar la contrainsurgencia.

 

Invasión con miles de policías en plenas fiestas del 3 y 4 de mayo, centenares de detenciones, tortura sexual, asesinato, exilio. Medios de comunicación prepararon y hasta encabezaron la represión.

 

Además de reventar La Otra Campaña, la brutalidad estatal armada por Vicente Fox como presidente y Peña Nieto como flamante gobernador del Estado de México abrió la posibilidad para la reactivación del proyecto aeroportuario.

 

Días antes, durante el recorrido que Marcos hizo en el cerro del Tepetzingo, advirtió: lo que ellos han considerado una derrota, la consideran momentánea. Para los de arriba es importante controlar el valle. Si ganan, la destrucción va a ser no sólo para Atenco, sino para todos los pueblos alrededor hasta el pie de las montañas, incluso hasta la parte alta.

 

Y así fue.

En el sexenio de Felipe Calderón comenzó la compra de tierras para un proyecto disfraz: el Parque Ecológico del Lago de Texcoco (PELT), reeditado mucho después por su rival, López Obrador.

 

En ese sexenio también destacó la campaña que logró la liberación de Ignacio del Valle y Felipe Álvarez en 2010. Y hoy, todavía está pendiente el caso contra el Estado mexicano por tortura sexual interpuesto por once mujeres en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

 

Ya durante el sexenio de Peña Nieto la estrategia de imposición fue distinta. Aunque su legitimidad fue puesta en duda por la movilización estudiantil #YoSoy132, desatada en memoria de la represión de Atenco, Peña reactivó en 2014 el aeropuerto.

 

Cuenta América del Valle que esta vez el gobierno comenzó al revés. De afuera hacia adentro, ya no con decretos, sino con corrupción, con la compra de la tierra, con la compra de asambleas ejidales, con la creación de grupos de choque quienes hasta hoy operan la contrainsurgencia local, con la construcción de la barda perimetral con manos militares.

 

Bernardino recuerda: tuvimos que reorganizarnos en el exilio y en la cárcel, con todo en contra. Esos años las organizaciones sociales enarbolaron nuestra lucha.

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Barda perimetral del NAIM ya cancelado. La construcción es acechada por el trasminar de diversas partes del Lago de Texcoco que se regenera año con año. Foto: Brenda Anayatzin Ortiz.

Libro II De cómo se hizo visible un despojo y fue hackeado un aeropuerto

 

La barda perimetral cercena la tierra. Allá pululan góndolas y patrullas, ingenieros y obreros. Aquí, moscos y maleza. César del Valle mira el territorio cercenado y rasca en el suelo. Saca arcilla de una charca dentro de lo que hace poco fue la laguna Xalapango, parte del vaso de Texcoco. Esta imagen, captada en fotografía, se convertiría en una de las dos que encabezó la campaña #YoPrefieroElLago, En aquel entonces, César diría:

Se me hace increíble que puedan llegar a rellenar esta zona que fue el lago.
Siento que se va a hundir.

 

En 2018 el movimiento social se encontraba muy golpeado, aunque el propio gobierno federal colgaba de un hilo después de las movilizaciones de Ayotzinapa, apoyadas por muy diversos sectores sociales, incluido el FPDT. Por el hartazgo existían muchas posibilidades de que, en su tercera contienda presidencial, ganara López Obrador. En un mitin en Ciudad Juárez, al comenzar su campaña, dijo que suspendería la construcción del NAIM para ahorrar 200 mil millones de pesos. En diciembre del 2017 calificó al proyecto como un barril sin fondo.

 

El Frente miró una oportunidad.

 

Además, América del Valle explica que la batalla contra el NAIM ya no sólo pertenecía a Atenco, sino toda la región oriente del Estado de México. Más de dos centenas de minas pétreas rellenaron el lecho del lago; lodos tóxicos del fondo del lago fueron vertidos en los agujeros de las minas; los ríos fueron entubados y desviados; una autopista cercenó los ejidos. Ante esta arquitectura perversa asociada al aeropuerto, recuerda Juan Pablo Murillo, vecino de Tepetlaoxtoc, un municipio boscoso impactado con más de cincuenta minas, los pueblos de la parte alta comenzaran a documentar y mapear los agravios y efectos ambientales, las consecuencias para la salud, las violaciones a la ley, al modo en el que lo hicieron centenariamente. También recurrieron a amparos con firmas de ejidatarios, campesinos, amas de casa, a las denuncias ciudadanas. Finalmente, buscaron al Frente.

 

Como en 2001, Atenco convocó también a los pueblos vecinos. El 8 de abril de 2018, en el aniversario del asesinato de Zapata, comenzaron una serie de asambleas regionales. El 1 de julio, el Frente no llamó a votar, pero sus integrantes votaron específicamente contra el PRI a nivel federal y lo expulsaron del gobierno municipal. Lo mismo hicieron otras organizaciones sociales y se plantearon que, una vez llegado López Obrador a la presidencia, insistirían en sus causas.

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El megaproyecto de Peña Nieto también implicaba la manipulación del lago Nabor Carrillo. Foto: Leopoldo Vázquez Reyes.

Una semana después de la elección, el Frente convocó a una reunión en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y fundó con pueblos y activistas la Plataforma Organizativa contra el Nuevo Aeropuerto y la Aerotrópolis. El viernes 17 de agosto, después de cambiar de opinión varias veces, el entonces presidente electo convocó a una consulta pública. Hizo un llamado a medios de comunicación para abrir el debate. Ahí quedó claro que sería necesaria una campaña.

 

En 2001, los pueblos dijeron que el despojo les quitaría su forma de vida y el mundo lo entendió. Tras 20 años de neoliberalismo era más complejo hacer resonar el mensaje. Y aunque las cámaras de comercio, asociaciones de aeronáutica, excandidatos presidenciales salieron a defender la obra a capa y espada, la respuesta de la sociedad fue muy positiva, sólo hubo que encontrar la fórmula para ese momento, recuerda América.

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El Techachal, o cerro de las Cuevas se encuentra en el centro de Tepetlaoxtoc y cuenta con vestigios prehispánicos. Fue destruido para extraer tezontle para la construcción del NAIM. Foto: Brenda Anayatzin Ortiz.

Un grupo de trabajo multidisciplinario autonombrado Hackear el Aeropuerto, conformado principalmente por integrantes de #YoSoy132, generó un proceso de pensamiento crítico que permitió co-crear una estrategia de comunicación que respondiera a la coyuntura política en defensa de la vida y en contra del megaproyecto del aeropuerto, dice un Reporte narrativo elaborado por Hackear el Aeropuerto el 5 septiembre de 2018.

 

Hackear el Aeropuerto publicó también el recetario de #YoPrefieroElLago Hackeo Cultural v1.0., donde explica las herramientas aplicadas en la campaña:

 

  • Punto de vista: situarse y dilucidar un objetivo narrativo o brújula.
  • Escuchar: identificar quién habla y cómo está hablando sobre el tema.
  • Encontrar sentido: entender los mensajes hegemónicos.
  • Re-codificar: introducir un elemento para un cambio narrativo.
  • Traducir: diseminar el mensaje en comunidades narrativas.

 

El documento aclara que no es receta predeterminada ni instructivo, sino un saber de código abierto y modular para articular de diversas maneras con prueba y error.

 

El principal trabajo, fue pensar, reflexionar, debatir todo el día. Implicó mapear colectivos y pueblos, hacer un laboratorio de prototipos de comunicación y un monitoreo diario de medios y redes, recuerda Lucila Sandoval, hacker cultural. Paloma Martínez, también de Hackear el aeropuerto, analizó 114 notas de 36 medios. Las dividió entre las que utilizaban argumentos a favor, en contra, y quienes balanceaban la información. Encontró que el principal actor de estas notas era López Obrador. Paloma explica además que el debate era economicista y hablaba de consecuencias en el crecimiento económico del país ante una eventual cancelación, y que en las notas había una ausencia del lugar donde se quiso construir: el discurso del aeropuerto desaparecía al lago. Lucila agrega que, en Twitter, la palabra NAIM estaba ligada principalmente con las palabras millones, Slim, nuevo, mantenimiento, construcción, negocio. Y un poco menos lago y hundimiento.

Sin embargo, la discusión comenzaba a ser dominada por seguidores del obradorismo. Irse en su contra directamente resultaría en anular el mensaje. ¿Cómo invertir entonces la narrativa?

 

Federico Zuvire explica que debido a que la consulta obradorista ponía a elegir entre continuar las obras de Texcoco y comenzar un nuevo aeropuerto en Santa Lucía, cerca del Lago de Zumpango, decidieron que #YoPrefieroElLago no se centrarían en perder o ganar la consulta. El objetivo de la campaña sería crear una tercera opción. Para ello fue importante insertar en la discusión las voces no escuchadas de los pueblos, de científicos, académicos y ambientalistas en lugar de la voz dominante de ingenieros, arquitectos y economistas. Además, la campaña debía centrarse en la defensa del agua y ubicar el lugar donde sería construido el nuevo aeropuerto.

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La protección de las aves migratorias fue un eje fundamental de la campaña #YoPrefieroElLago. Foto: Leopoldo Vázquez Reyes.

¿Por qué el lago?

 

Lucila Sandoval recuerda que si la idea de tierra ya no le resonaba a la ciudad, había que encontrar otro elemento común como conector. Tanto el terremoto del 2017 y los problemas que reveló sobre la sobreexplotación de los mantos acuíferos, el crecimiento y la especulación; el racionamiento de agua y la población que compraba tambos y cubetas al comenzar 2018, las lluvias anuales que inundaron la periferia y la posterior ola de memes de Tláloc prepararon las condiciones.

 

#YoPrefieroElLago se trató de recuperar el espacio de manera simbólica por el arraigo de la memoria del entorno lacustre en la identidad regional, fue sugerirle a la ciudad otra relación con el agua, explica Lucila. Así, en la consulta, había que preferir votar por el lago, explica Federico.

 

Definir la frase implicó una larga discusión, recuerda Lucila. No era pedirle a la gente una identificación con un lenguaje fuerte, sino una preferencia incluso irónica y obvia. El Yo fue usado por la autoadscripción individual. Pensaron en hacerlo colectivo, sin embargo, decidieron esa vía en alusión al #YoSoy132.

 

#YoPrefieroElLago era sólo una de las propuestas. Seguiría en la campaña #YoPrefieroLaMilpa, #YoPrefieroLosPatos. Sin embargo, pegó tanto la primer opción que ya no valía la pena cambiarlo. Federico explica que al final el meme fue muy maleable y flexible. Para Lucila fue realmente como un caballo de Troya, aunque la gente no se reivindicara junto a la lucha de Atenco, sí se posicionó por la vida.

 

Habíamos sido muy señalados, que levantar el machete era agresividad, explica Bernardino Cruz. Desde Fox hubo mucha descalificación. Con la campaña el argumento fue fortalecido: no sólo se defendía la tierra, sino la vida de 25 millones de habitantes. Así, la campaña no significó soltar el machete, piensa América: sino llevarlo de otra forma.

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Martha Pérez, integrante del Frente explica la geografía del despojo generada por el NAIM en la cuenca semanas antes del inicio de la campaña #YoPrefieroElLago. Foto: Brenda Anayatzin Ortiz

El día 24 de septiembre pueblos y organizaciones civiles presentaron la campaña #YoPrefieroElLago en conferencia de prensa. Atrás de ellos había una gran lona con el rostro de Alicia Lima, campesina veterana del Frente, y César del Valle inclinado sobre un pequeño cuerpo de agua.

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La lona lucía el escudo de la campaña: un lago, una milpa, el sol, aves, un bosque. La contraparte llevaba el famoso diseño en forma de X que Norman Foster hizo para el NAIM rodeado de aviones. La elección de los colores también fue importante: azul agua y verde frente al rojo y el gris. El avatar fue un pequeño pato con un paliacate.

 

El hashtag #YoPrefieroElLago se colocó como tendencia nacional durante la conferencia. El mensaje fue replicado por medios de comunicación, artistas, activistas. A partir de ese día hubo una intensa actividad en redes. Fue abierta una página oficial. La difusión de contenidos era coordinada mediante las cuentas de Facebook y Twitter del Frente y la Plataforma, además de ONGs y colectivos afines. Comenzó la producción y difusión de infografías. Una llamada Defender el lago mostraba la importancia del cuidado del agua, especies y la sostenibilidad de la ciudad; otra titulada 5 ricos beneficiados evidenciaba contratos.

 

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Afectaciones fue un mapeo de las consecuencias de la construcción. Todas las infografías mostraban la fuente informativa en la parte inferior.

Hubo toda clase de réplicas de los contenidos, como videos con expertos y la voz de los pueblos que enviaron mensajes para explicar el impacto en sus espacios. Llovieron los videos con saludos y adherentes a la campaña. Ayudaron a difundir información Panteón Rococó, Rubén Albarrán de Café Tacvba, Roco de Maldita Vecindad, la premio Nobel de la Paz Jody Williams, activistas dakota de Standing Rock, pueblos en resistencia como Temacapulín, integrantes del Congreso Nacional Indígena y de las Zonas Autónomas a Defender.

 

En el aniversario del crimen de Estado contra Ayotzinapa, el FPDT marchó con la exigencia de verdad y justicia y difundió en redes la imagen del pato del Lago de Texcoco y la tortuga de Ayotzinapa. Lo mismo ocurrió en la marcha conmemorativa del 2 de octubre. Por aquel entonces la caravana migrante cruzaba el país y la campaña lanzó el mensaje de que nadie es ilegal con una imagen de huellas humanas y aves migratorias.

 

En cada evento, recuerda Lucila, quienes integraron la campaña imprimieron calcomanías, playeras, lonas financiadas por los propios bolsillos de los participantes. Organizaron foros en diversas facultades de la UNAM, y otras universidades como la UAM, la UACM, la UAEM, Chapingo. Inclusive hubo una consulta universitaria propia donde fue apabullante la posición contra el aeropuerto.

 

Diputadas y diputados del obradorismo imprimieron playeras, gritaban porras por el lago durante la comparecencia de los artífices del aeropuerto. El obradorismo popular ya no hablaba de la opción aeroportuaria de Santa Lucía sino del lago.

 

Moneros hicieron caricaturas para burlarse del NAIM.
Hasta memes hubo: Facebook/MemeschidosendefensadelLago

 

 

También fue publicada la Carta del Lago de Texcoco, un poema documental colectivo creado junto a 15 mujeres, hombres, niñas y niños de Tocuila, Acuexcomac y Atenco el 28 de septiembre. En el poema los pueblos tradujeron el lenguaje del lago. La carta fue traducida a su vez al nahua, al alemán, al inglés.

 

El poema dice:

 

Desde que nací supe del lago
Es la herencia de mis padres. Es la vida que tenemos, la que queremos que nuestros nietos vivan
Anáhuac es estar entre aguas
Peces, ranas y ajolotes. Patos, chichicuilotes y golondrinos. No faltaban quelites, quintoniles, verdolagas.
Los pueblos supieron convivir con las aguas, recogiendo el ahuautle, el tequesquite
Ese lago se llama libertad.

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A partir de octubre comienzan a arribar aves migratorias a los cuerpos de agua que persistieron a la destrucción causada por el NAIM. Foto: Brenda Anayatzin Ortiz

¿Cómo hacer una estrategia de medios para usarlos, para que sean un vehículo de nuestra palabra?, pregunta América. Los medios de comunicación dirigieron en 2006 la represión. Y durante años, se cerraron ante las denuncias del Frente.

 

Sin embargo, el llamado presidencial a debatir el tema y los intereses propios de cada consorcio mediático abrieron otra brecha. Ciro Gómez Leyva de Grupo Imagen, por ejemplo, invitó sorpresivamente al FPDT de Atenco a cuatro mesas semanales. Apostaba a que golpearía a Obrador y se opondría directamente a la encuesta. Si quiso usar al Frente, hubo entonces que usarlo de vuelta.

 

Aunque la correlación de fuerzas en las mesas era de tres a uno, los pueblos, junto con expertos como Julieta Lamberti, de la organización PODER, Itzam Pineda, el antropólogo que realizó el peritaje con el que los pueblos exigieron su derecho a ser consultados y Arturo Córdova, de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, dejaban a periodistas y funcionarios del grupo aeroportuario indefensos, con coraje y prepotencia, recuerda Arturo Cando, joven dirigente de uno de los Comités de agua de Tepetlaoxtoc. A tal grado llegó el enojo, que durante la cuarta edición de la Mesa AICM, transmitida el 8 de octubre, Gómez Leyva le dijo a Arturo: tú no eres México.

 

Sin Embargo, El Universal, Reforma, Proceso, El País realizaron reportajes en los lugares afectados. La imagen de la casa de Nieves Rodríguez, quien vive dentro de los terrenos de Atenco y resiste contra la construcción de una de las autopistas complementarias al NAIM, se hizo viral por la difusión que le dieron los propios medios.

 

El Frente logró que el 3 de octubre futuros funcionarios del obradorismo acudieran a un foro para escuchar las peticiones de los pueblos, los cuales enlistaron una serie de agravios cometidos por empresas y el gobierno federal. Con machete en mano, Octavio Jiménez, habitante de Tezoyuca les lanzó una invitación a recorrer sus municipios. Que se paren al borde del abismo. Hoy, consultamos al nuevo gobierno: Peña quiere el aeropuerto. Y ustedes, ¿qué prefieren?, se leía en una manta colocada detrás de los funcionarios. Los pobladores de Atenco, machete en mano, gritaban viejas consignas, pero agregaban:
¡Yo prefiero el lago¡ ¡Yo prefiero el lago!

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El relato de la campaña realizado entre pueblos y sociedad civil logró replantear el tema de la relación de la ciudad con el agua. Foto: Leopoldo Vázquez Reyes

El momento climático de la campaña fue el recorrido que los futuros funcionarios aceptaron para el 10 de octubre. El recorrido comenzó en la mañana a las puertas de Chapingo, seguido de una enorme caravana de medios de comunicación. Fue un día en el que los integrantes del nuevo gobierno tuvieron una pequeña probadita del paisaje devastado, el acoso que vivían a diario los habitantes de los pueblos. Miraron y olieron los lodos tóxicos vertidos sobre el paisaje de Tlaminca; fueron corridos de una mina en Tezoyuca; escucharon tiros de los guardias de las minas en Teotihuacán; miraron camiones ir y venir con el contenido de los cerros de Tepetlaoxtoc, vieron el vaso del lago cruzado por la barda y el ir y venir de cientos de góndolas con material pétreo en Atenco.

 

Enfrente, vieron las charcas supervivientes del viejo lago.

 

En el recorrido, integrantes de los pueblos pidieron al futuro secretario de telecomunicaciones, Javier Jiménez Espriú, que no se hiciera la consulta, que Obrador cancelara directamente la obra. Ignacio del Valle dio en el clavo mientras lo entrevistaban los reporteros: la consulta debieron haberla hecho en 2001. Lo más importante para la campaña ocurrió ahí. Los medios de comunicación grabaron y transmitieron in situ la destrucción ecológica y los agravios a los pueblos.

 

Así transcurrió, rápido pero denso, el mes de la campaña. La última actividad fue una manifestación por el lago. Machetes grabados con glifos acuáticos, un enorme alebrije de pato, rostros pintados, paliacates como el viejo estilo de Atenco y el escudo de la campaña, pancartas con fragmentos de la Carta del Lago: más que marcha parecía carnaval. La idea del lago de vuelta permeó en la ciudad como imagen; pero a los integrantes del Frente les hablaba de su infancia. Para ellos no era un eslogan, sino su forma de vivir.

 

La consulta duró cuatro días. Los diarios nacionales titularon: más dudas que certezas, inicia con tropiezo, confusión fallas y largas filas. El último día de la consulta, integrantes del Frente se concentraron en la plaza del pueblo; ponche, cobijas, elotes, una televisión. La Fundación Arturo Rosenblueth, realizadora de la encuesta, detalló en un millón 67 mil 859 participantes. Un total de 310 mil 463 participantes votaron por continuar la obra en el Lago de Texcoco. Y 747 mil opinaron que en Santa Lucía.

 

En Atenco, 1073 votos por continuar la obra ahí, en su territorio. Y el difícil voto por mandarla a otro: 2196. El doble. Casi sin descanso, al día siguiente, El Frente organizó un pequeño mitin para escuchar la conferencia de Obrador, quien admitió: es una victoria de los ambientalistas. Para los pueblos, lo importante fue decir que se podía ganar de nuevo, opina Lucila.

 

Hacemos aquí pequeño apunte crítico: El antropólogo Itzam Pineda recuerda que la consulta no fue una forma honesta de solucionar el problema. Lo que ocurrió después fue la proliferación de consultas a modo para imponer megaobras como el Tren Maya y el Transístmico. La más polémica: la encuesta sobre el Plan Integral Morelos, realizada cuatro meses después de la del NAIM, que perdió el obradorismo en la región directamente afectada por la obra y en cuyo contexto fue asesinado el activista Samir Flores. Pero en estos contextos también surgieron campañas como Yo prefiero la vida en Morelos y Yo defiendo el Humedal en Xochimilco. Y es que, de acuerdo con el documento Hackeo Cultural v1.0: la victoria de #YoPrefieroElLago no es haber ganado votos en una consulta, sino poner en el centro de la discusión pública la defensa de la vida.

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Cuerpo de agua que persiste dentro del perímetro de la Laguna de Xalapango. Atrás de observa la barda perimetral del NAIM y Ecatepec. Foto: Brenda Anayatzin Ortiz.

Libro III De cómo echarle una mano al lago y el tiempo de vida de un ahuehuete

 

En la transición entre el 2020 y el 2021, el agua de la Ciénaga de San Juan trasmina el bordo construido por la empresa aeroportuaria para proteger la barda perimetral. Es decir, los espejos del lago hacen su trabajo y comienzan a rumiar la obra. César del Valle, siempre guía en estos lugares, piensa que la laguna por fin se abre paso.

 

Tras la consulta, el Frente no paró de trabajar un solo día. Si el capitalismo no descansa, tampoco nosotros, decían. En los meses siguientes hubo dos Encuentros del lago para trazar la ruta a seguir. Ahí comenzó el diseño de Manos a la cuenca, proyecto de los pueblos elaborado de octubre del 2018 a enero del 2019. El borrador fue hecho en Chapingo. Once hojas. Ahora es un libro.

 

Manos a la Cuenca no es un proyecto, como dice Ignacio del Valle, es una forma de vida. Arturo explica que su narrativa propia, basada en la perspectiva de los habitantes, es a veces incomprensible para los funcionarios públicos, pues habla de saberes, experiencias y vivencias y toma en cuenta insectos, pájaros, mamíferos, aves. Son tres sus ejes: restitución, resarcimiento, restauración y cuenta con once puntos que van desde la recarga de los acuíferos donde hubo impacto minero, el saneamiento y liberación de los nueve ríos que convergen en el lago, economía agrícola y desarrollo propio, hasta la devolución y protección legal del territorio.

 

En abril del 2019 comenzaron las mesas de trabajo con el obradorismo. Ahí exigieron constantemente que su documento fuera tomado en cuenta. Pero Bernardino Cruz revela que las mesas con la Secretaría de Gobernación no arrojaron resultados. Además, el priismo no se ha ido de Atenco y sigue causando conflictos internos. Los viejos inversores del NAIM, al igual que legisladores del propio obradorismo operan todavía a favor de intereses inmobiliarios en la región. En diversos momentos posteriores a la cancelación surgieron hashtags como #YoTambiénApoyoelAmparo de colectivos como #NoMásDerroches, que interpusieron medidas no sólo contra el aeropuerto obradorista sino que abogaban por la reactivación de la obra.

 

Cuando el obradorismo insistió en revivir el parque ecológico calderonista, el Frente diseñó de nuevo intervenciones narrativas con Manos a la Cuenca como centro: conferencias de prensa, presentaciones públicas, difusión de contenidos. El 22 de octubre, durante su 19 aniversario, los campesinos desbordaron el Río Xalapango para rellenar la laguna del mismo nombre. Después, buscaron a López Obrador en Texcoco y para su sorpresa los recibió en Palacio Nacional. Hoy, el diálogo está en el más alto nivel, aunque Juan Pablo Murillo de Tepetlaoxtoc advierte que el gobierno federal busca legitimación mediante la lucha histórica de Atenco; y Atenco está en la posición de exigir que las autoridades cumplan lo que es justo.

 

El gobierno tiene una deuda y debe pagarla, piensa el antropólogo Pineda. Y advierte que esta es la última oportunidad que tenemos de hacer algo bien en la cuenca. Si se hace posible, los pueblos estarían apuntalando su libre determinación. Así, para Bernardino Cruz, Manos a la Cuenca debe ser hecho con o sin el gobierno, pero junto a la sociedad.

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César del Valle y otros integrantes del Frente abren un boquete al represado río Xalapango para que vuelva a escurrir el agua sobre el lecho del lago, 22 de octubre de 2020. Foto: Brenda Anayatzin Ortiz

En 2021 se cumplen veinte años del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. En términos narrativos, su discurso ha viajado de la tierra a la solidaridad, de la solidaridad a la libertad, de la libertad a la resistencia, de la resistencia al lago, y ahora del lago a la tierra, de vuelta. Y es que la tierra que durante el calderonismo y el peñismo fue comprada con corrupción hoy está en manos de la Secretaría de Desarrollo Territorial o la Comisión Nacional del Agua. Por ello, la tierra tendría que regresar a los núcleos ejidales. Sin embargo, si se regresa de manera parcelada volvería a ser vendida. Bernardino Cruz piensa que la tierra debe regresar de forma colectiva. Por ello, los pueblos plantean en Manos a la Cuenca varios candados para proteger el territorio a través del tiempo.

 

Bernardino explica que la restitución de la tierra debe hacerse mediante un decreto presidencial firmado por López Obrador. A la par, debe elevarse el territorio al estatus de Área Natural Protegida pero resguardada y manejada por los pueblos que la han defendido. Su intención es crear algo llamado Área de Protección de la Vida. Esta protección frenaría la construcción de edificios, autopistas, unidades habitacionales. El segundo candado sería crear un Plan de Desarrollo Territorial desde los municipios y hasta revisar los instrumentos salinistas que permiten la venta de la tierra ejidal y comunal.

 

Sobre el impacto ambiental en la parte montañosa, Juan Pablo Murillo explica que el primer paso es revocar las autorizaciones mineras de la región; luego, el reconocimiento del daño ambiental irreversible y la creación de instrumentos para que no vuelva a suceder.

Vista de la construcción cancelada del NAIM desde el cerro del Tepetzingo. Foto: Brenda Anayatzin Ortiz.

Finalmente, el Manos a la Cuenca plantea un proceso educativo: que se entienda por qué con tanta persistencia los pueblos defienden este lugar, por qué persistieron estos veinte años, y cómo pasar de resistir a construir. Que los habitantes de la ciudad, y todo el país, conozcan el lago y participe de esta defensa. Tonatiuh Alonso, habitante de Nexquipayac, encargado de la parte educativa del proyecto de los pueblos, piensa que el aeropuerto todavía no se va, y que opera como un aeropuerto simbólico, incrustado poco a poco en las poblaciones. Enfrentar esto requiere de un proceso de educación propia y que vuelvan a nacer otros macheteros si es necesario, piensa Bernardino Cruz.

 

Pineda explica que quienes eran niños en 2001 y jóvenes en 2006, ahora ya son profesores de primaria. Algunos comienzan a llevar a sus alumnos al campo. Así, la siguiente etapa de la lucha de Atenco es transmitir-trasminar, como el agua a través de la tierra, los conocimientos reflejados en Manos a la Cuenca, pero en el territorio. Tardará, piensa América del Valle, quien escribió en un comunicado reciente: si hemos resistido casi veinte años para detener dos veces el proyecto aeroportuario, podemos trabajar otros treinta para así regenerar la cuenca de México.

 

América lo visualiza en tiempos de vida. La perspectiva para reconstruir la región debe ser de la edad de un pino.
¿Cuánto tardan en crecer?
Treinta años.
¿Y cuánto tarda un ahuehuete en crecer?
La lucha no tiene tiempo.

La Ciénaga de San Juan, la parte más grande del Lago de Texcoco existente, se transmina a través de la barrera construida por los arquitectos del NAIM y se abre paso hacia la barda perimetral de la obra. Foto: Brenda Anayatzin Ortiz.


Tú puedes involucrarte:

Durante la elaboración de este trabajo, Obdulio Ruíz Ayala y Santiago Islas, originarios de los pueblos de Tocuila y Atenco, integrantes del FPDT, fallecieron a causa del Covid19. Va este texto para ellos y muchas otras personas de esta lucha sembrados ya en la tierra que defendieron.

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Al-Dabi Olvera es maestro en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana y doctorante de la misma disciplina, también en la UIA. Desde hace doce años es cronista y periodista de levantamientos, organizaciones sociales y prácticas urbanas liminales. Ha publicado en diversos medios a nivel nacional. Fue miembro fundador de Másde131, surgido a raíz del movimiento estudiantil #YoSoy132. Forma parte de un programa de filosofía y literatura semanal en Ibero 909. Desarrolla proyectos estéticos para plantear la posibilidad de una lectura crítica de la ciudad, a contrapelo de la construcción del poder y la Historia de México.

Brenda Anayatzin Ortiz

Brenda Anayatzin Ortiz Guadarrama es artista visual y profesora de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM. Su práctica artística, concentrada en la fotografía, se materializa en proyectos individuales y colectivos desarrollados en espacios públicos y museos. En los últimos años ha trabajado en proyectos que vinculan arte y activismo en relación con conflictos socio-ecológicos en el Estado de México, particularmente en el Nevado de Toluca y el Lago de Texcoco.

 

Sandra Suaste Ávila

Sandra Suaste Ávila es integrante del colectivo Regeneración Radio en la Ciudad de México. Periodista y comunicadora social. Inmersa en el universo radialista desde los 15 años, sin intención de salir de él. Integrante del Observatorio de medios con perspectiva de género de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. La cobertura de movimientos sociales, defensa de la tierra, la lucha feminista y los derechos humanos, son el medio para encontrar un mundo más justo que convierten a nuestro oficio en una pequeña ventana al mundo.